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Vladimir Putin: De agente de la KGB al presidente más poderoso del mundo

Maneja con gran fuerza uno de los países con mejor economía en el planeta, dueño de una vida particular, misteriosa y “elegida”
Estephanie Gutiérrez | 7 de Octubre de 2017 | 04:00

Para muchos, la figura de Vladimir Putin es inquietante, detrás de un rostro pacífico, nadie sabe qué se esconde en su mirada lejana, azul y penetrante, en una cara sin arrugas, la sonrisa de uno de los hombres más poderosos del mundo.

El hombre fuerte del Kremlin vive su reinado entre fuertes contradicciones, cuando está al frente de Rusia se mueve rodeado de periodistas, de la gente más importante en la política internacional, pero cuando vacaciona, busca un aspecto relajado, corriendo sin camisa, abrazando perros o rescatando delfines.

Vladimir Putin se licenció en derecho en la Universidad de Leningrado, donde fue alumno de quien más tarde sería alcalde de la ciudad, Anatoli Sobchak

Putin comenzó su vida profesional en la dirección de la inteligencia exterior del Comité de Seguridad del Estado (KGB), en la antigua URSS, donde alcanzó al rango de teniente general. De acuerdo con lo que se sabe, el hoy presidente trabajó en Alemania durante los 70, pero se sabe que después de ser nombrado jefe del Servicio Federal de Seguridad (SFS), que pertenecía a los servicios de disidencia interna, fue una parte importante en el Quinto Directorio de la KGB.

Cuando regresó de Alemania, Putin se instaló de nuevo en Leningrado, donde ocupó un cargo de vicerrector adjunto de relaciones internacionales. Tras la caída del muro de Berlín, Putin empezó a tomar un cargo importante en la política, cuando el alcalde era su antiguo profesor, considerado liberal y muy popular .

En 1990, fue asesor del Presidente del Consejo Municipal de Leningrado, poco a poco, Putin se metió en las actividades de la política, pero aquella es otra historia.

De su tiempo en la KGB, Vladimir Putin ha dicho que cuando llegó a la ciudad de Dresde, él estaba inspirado por sus historias heroicas en las que cumpliría su sueño de juventud, al ser un agente.

“El esfuerzo de un hombre podía conseguir lo que no lograban ejércitos, y un espía podía decidir el destino de miles de personas”, ha recordado el presidente en sus memorias

Sin embargo, gran parte de su trabajo, lo tilda como sin emoción, pero por lo menos él y su familia podían disfrutar de una gran vida a diferencia de los habitantes de la URSS.

Putin, junto a su entonces esposa, Ludmila, vivían en un edificio especial, al lado de otros agentes y como él mismo lo ha reconocido, su trabajo tenía que ver con el espionaje clandestino.

Para el líder del Kremlin, los espía son personas especiales, de cualidades y convicciones singulares, personas con un carácter especial. Es un trabajo que “solo elegidos” pueden cumplir.

Es que, según Putin, "negarse a su vida actual, negarse a sus seres próximos y parientes, y abandonar el país por muchos y muchos años, dedicar su vida al servicio por la Patria, eso no lo puede hacer cualquier persona", según menciona El Universal.

Un hombre de contrastes, un elegido… Vladimir Putin

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