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Lou Andreas Salomé, la mujer que rechazó el amor de Nietzsche

Lejos de su adoración mental y espiritual, esta mujer hizo sufrir a un duro nihilista hasta el final de sus días
Estephanie Gutiérrez | 15 de Octubre de 2017 | 04:00
lou, nietzsche

Nacida en San Petesburgo, Lou Andreas Salomé, fue una escritora, pensadora y psicoanalista, una figura que se mantuvo en los círculos intelectuales de la Europa del siglo XI. Amor de personajes con mentes privilegiadas, ella siendo también eso, pero hoy olvidada por la historia.

Amiga, critica y consejera de Friedrich Nietzsche, su amor imposible, nunca su mujer. Lou fue la consciencia del filósofo nacido el 15 de octubre de 1844 en Prusia.

Tras una infancia complicada, Nietzsche, ya para 1882, cuando tenía 38 años y ya había escrito Aurora y la primera parte La Gaya Ciencia conoció a Lou Andreas y a Paul Reé. Durante aquel verano, Friederich estuvo con Lou, ambos se habían querido conocer desde tiempo atrás. Fascinados el uno por el otro, el filósofo era un profesor universitario de Basilea, gozaba de buen prestigio, cuidadosamente vestido, de mediana estatura, cabello castaño peinado hacia atrás, espesos bigotes, pero solitario y enfermo.

Lou era delgada, rubia, ojos claros, finas facciones, bonita, con cierto aire andrógino.

Las dos almas se encontraron en la sombra de la Basílica de San Pedro, donde Lou y Rée, solían pasear. De acuerdo con el blog de Hernán Montecitos, su primer encuentro fue cuando el filósofo apareció de improviso, Lou le tendía la mano, a lo que esté le preguntó “¿Desde qué estrellas hemos venido a encontrarnos aquí?”. Lou reaccionó de manera rápida, y respondió que, por lo menos ella, había venido de Zurich; ambos rieron y ahí comenzó la chispa.

La historia de Salomé con Friedrich estuvo siempre envuelta en la de Rée, y debido a ello, el escritor era en la visión de Lou más como amigo y compañero de discusiones que como pareja, así lo señala El Cultural

Durante un texto, Lou definió su primer encuentro con Nietzsche como no especialmente llamativo, sin detalles sobresalientes o dignos de señalar, pero lo que más le fascinaba de él era su personalidad solitaria.

Lou lo describe como un ser minucioso, que poseía un lenguaje auténtico, que sus ojos hablaban mucho y que tenía una cierta especie de encanto, a pesar de que lo mostraba como un ser hechizante y sensual, jamás deja ir la idea de que son amigos, que el talento espiritual de aquel hombre es innegable, pero no lo elegiría.

A pocos días de conocerse, Friedrich lanzó una propuesta de matrimonio, precipitada y torpe a Lou; interpretó mal la situación y encomendó a Paul Rée la misión de casamentero, por supuesto, Lou lo rechazó.

Lou, tuvo entonces la idea, según lo menciona Cultura Inquieta, de proponer una triada intelectual a Rée y Nietzsche, y se mantuvieron así hasta que tuvieron que alejarse.

Unos meses más tarde. Salomé y Rée viajaron a Berlín y vivieron juntos hasta años antes del matrimonio de ella con el profesor de lingüística, Carl Friedrich Andreas.

Salomé tuvo otras relaciones con personajes como Sigmund Freud o Rainer Maria Rilke, pero su libertad la convirtió en una de esas mujeres por las que solo hay que suspirar, pero no se puede poseer, esa fue la dura lección para Nietzsche, quien falleció el 25 de agosto de 1900, sin casarse, posiblemente virgen y siempre en la eterna friend zone. 

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