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Lisa, la hija que Steve Jobs no quería reconocer

Aún en su lecho de muerte, el genio de Apple dirigía palabras hirientes a su hija, tales como “Lisa, hueles a inodoro”
Maricela Flores | 5 de Octubre de 2018 | 06:00
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Fotos: Instagram @infobaeamerica/Twitter @LisaBrennanJobs

Al conocer la historia de Lisa Brennan-Jobs, nos da la sensación de que el talento creador de Steve Jobs solo puede ser comparable con la crueldad con que trataba a su hija mayor.

Lisa tiene 40 años de edad y gracias a su libro de memorias Small Fry podemos conocer las complicaciones de tener un padre distante y frío, que inicialmente se negó a reconocerla como hija.

Pero vamos por partes…

Steve Jobs y Chrisann Brennan estudiaban juntos en California. Llevaban cinco años de noviazgo cuando ella quedó embarazada. Él no toleró la situación y simplemente abandonó a su pareja. La pequeña Lisa nació el 17 de mayo de 1978 en una granja comunal de Oregon, en Estados Unidos, pero su padre no estuvo presente; conoció a la niña días después de nacida.

Cuando por fin vio a la pequeña, Steve ayudó a elegir el nombre de Lisa, pero se negó a darle su apellido o pagarle pensión alimenticia. Chrisann y su pequeña bebé vivieron en un ambiente humilde, se mudaron en más de 10 ocasiones y sobrevivieron gracias a empleos precarios o a la caridad de sus vecinos.

Pero en 1980, el fiscal de distrito del condado de San Mateo, California, demandó a Jobs para que pagara la pensión alimenticia de la niña. Él negó rotundamente la paternidad, declaró que era estéril y hasta dio el nombre del supuesto padre de Lisa. Aunque el ADN no miente y las pruebas determinaron que sí era el padre y el tribunal le ordenó cubrir los gastos del seguro social y pagar una pensión mensual de 500 dólares.

Cuatro días después, Apple salió a la bolsa y, de un día para otro, la empresa de Jobs estaba valorada en más de 200 millones de dólares.

A pesar del abandono inicial y del forzado vínculo entre ambos, Lisa idolatraba a su padre; presumía en la escuela que su papá había inventado el ordenador personal, que tenía una hermosa mansión y que manejaba un Porsche.

Lisa y su padre, Steve Jobs. (Foto: Instagram @gdnonline)

“Anécdotas” incómodas

Hubo una etapa en la que Lisa se quedaba a dormir en casa de Steve Jobs un día a la semana. Él pasaba a recogerla pero nunca hablaban durante el trayecto. Un día ella le preguntó si se podía quedar con su auto cuando ya no lo necesitara y el contestó: “¡Claro que no! No recibirás nada. ¿Entiendes? Nada”.

Un momento cruel que se repetía constantemente era la hora de ir a dormir, cuando la pequeña pedía a su padre que le diera las buenas noches y él se negaba, pues decía que era una “persona fría”. Otro de los momentos más incómodos para Lisa, fue cuando el dueño de Apple la llevó a su habitación bajo el argumento de que “pasarían un momento en familia”. Ya ahí, Jobs y su esposa Laurene Powell simularon estar teniendo sexo frente a la menor. Así lo revela Brennan-Jobs en su libro.

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La Apple Lisa

Se trata de la precursora de la Macintosh, la primera computadora comercial con un ratón externo. Desde pequeña, Lisa creyó que el aparato llevaba ese nombre en su honor, pero él de dijo que no era así.

Cuando ella tenía 27 años de edad, Jobs la invitó a un viaje en yate con su familia por el Mediterráneo. Un día almorzaron con Bono, vocalista de U2. El artista preguntó si el ordenador Lisa recibía ese nombre por su hija, a lo que Steve dijo que sí. El dueño de Apple le dijo a su hija que había negado esa versión anteriormente para que no se acostumbrara a “sumarse al éxito de otros”.

La Apple Lisa y Small Fry, el libro escrito por la hija del genio tecnológico, Steve Jobs. (Foto: Instagram @ttp_www)

El adiós

Aunque la relación entre ellos mejoró con el paso de los años, jamás fue cercana. Brennan-Jobs visitó frecuentemente a su padre en sus últimos años de enfermedad, a pesar de que los desaires y las groserías no cesaban.

En 2011, poco antes de su muerte, ella pasó al baño antes de despedirse de él y se roció un perfume fuerte. Al entrar a la habitación de Steve Jobs, lo abrazó y él dijo: “hueles a inodoro”. También le dijo algo que no olvidaría jamás: “soy una de las personas más importantes que vas a conocer en tu vida”. Y Lisa lo sabía, para ella, él era el más importante, sin importar cómo se llamara.

Steve Jobs murió el 5 de octubre de 2011, por un cáncer de páncreas y, al final de cuentas, su pequeña Lisa sí fue incluida en su testamento.

Actualmente, Lisa tiene 40 años de edad. (Foto: Instagram @bipolska)

Con información de BBC, El Mundo, The New York Times e Infobae.

 

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