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Teotihuacán: Los misterios y secretos que oculta la Ciudad de los Dioses

Fue el primer sitio de nuestro país declarado tesoro del Patrimonio Mundial, por la UNESCO en 1987
Estephanie Gutiérrez | 13 de Septiembre de 2017 | 05:00

Conocida como la Ciudad de los Dioses, la zona arqueológica de Teotihuacán, la más visitada del país, fue abierta al público el 13 de septiembre de 1910, tiempo durante el cual se han realizado trabajos ininterrumpidos de investigación que han permitido profundizar el conocimiento de la civilización que llegó a ser la sexta más grande del mundo, a la altura de Alejandría y Constantinopla.

En aquel 1910, cuando el sitio prehispánico fue abierto ala visita del público, se había logrado en la zona un profundo trabajo de exploración, restauración y conservación encabezado por el gobierno de Porfirio Díaz, pero que fueron encargadas al arqueólogo Leopoldo Batres de 1905 a 1910, cinco años en los cuales se concentró en la Pirámide del Sol.

Teotihuacán fue uno de los centros urbanos más grandes del mundo antiguo, llegó a concentrar una población mayor a los 100 mil habitantes en sus momentos de máximo esplendor. Estaba situada en un valle rico de recursos naturales, lo que fue parte fundamental en ser la sede del poder de las sociedades mesoamericanas.

La evidencia arqueológica descubierta en el Valle de Teotihuacán señala que durante el periodo clásico se desarrolló una de las sociedades urbanas más complejas de Mesoamérica, para los pueblos que precedieron a Teotihuacán, según señalan algunas fuentes históricas, los aztecas llegaron a las ruinas para orar y celebrar ritos, pero más tarde fue un punto de referencia desde el comienzo de la ocupación española, mientras que en la actualidad es considerada como uno de los testimonios más sobresalientes del urbanismo antiguo.

Teotihuacán es sin duda el sito más explorado de Mesoamérica, ya que los primeros trabajos de su investigación datan del siglo XVIII, cuando Don Carlos de Sigüenza y Góngora exploró el edificio adosado a la Pirámide de la Luna. Pero fue hasta finales del siglo XIX que bajo la inspección General de Monumentos de la República, Leopoldo Batres realizó las exploraciones en diversos edificios aledaños a la Calzada de los Muertos, descubriendo murales y escultores, en 1905 emprendió trabajos ya en la del Sol, pues Porfirio Díaz quería inaugurar la zona en el primer centenario de la Independencia, impulsando la Antropología.

En Teotihuacán se han desarrollado dos de los proyectos de investigación más grandes en la historia, el “Proyecto Teotihuacán 1962- 1964” y Teotihuacán 1980-1982, además de “Teotihuacán 1992- 1994”.

El área abierta a la visita pública tiene una extensión de 264 hectáreas, donde se concentran los principales complejos de edificios monumentales, como La Ciudadela y el Templo de la Serpiente Emplumada, la Calzada de los Muertos y los conjuntos residenciales que la flanquean, las Pirámides del Sol y la Luna, el Palacio de Quetzalpapálotl y cuatro conjuntos departamentales con importantes ejemplos de pintura mural, como son Tetitla, Atetelco, Tepantitla y La Ventilla, además de otros 2 conjuntos de corte habitacional denominados Yayahuala y Zacuala.

Teotihuacan se ha convertido en un estandarte para los mexicanos en la defensa y resguardo del Patrimonio Cultural Nacional, su monumento principal, la Pirámide del Sol, es un icono de la identidad, sobre todo como un elemento relevante del pasado prehispánico.

Tan importante es que los restos arqueológicos de la antigua ciudad del Clásico en Teotihuacan, representan a México en el ámbito internacional, ya que fue el primer sitio de nuestro país declarado tesoro del Patrimonio Mundial, por la UNESCO en 1987.

¡Celebra este aniversario visitando esta hermosa zona de nuestra historia! 

Con información de INAH y Visitar Teotihuacán

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